¡Bebe cerveza a tu salud! Así es, para prevenir el cáncer.

Un estudio reciente revela que beber cerveza con moderación puede tener efectos benéficos sobre la diabetes, inflamación y algunos tipos de cáncer.

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No se trata de un argumento sin sustento que puede sonar a un pretexto para seguir fomentando el consumo de la cerveza (como si esta bebida milenaria necesitara de eso). Recientemente, la Universidad de Washington anunció que, “mediante una técnica de observación que ya lleva siglos, algunos investigadores determinaron la configuración precisa de humulones …que le conceden a la cerveza su característico sabor.”

Y esto no quiere decir que la investigación involucró un cartón de Tempus Doble Malta durante todo el domingo de Super Bowl, y una cubeta para recuperar las “muestras”. Para nada, la investigación, mucho más sofisticada, no tuvo que ver solamente con catar cerveza, sino también sobre tratamiento de enfermedades.

La universidad se alió con una firma farmacéutica de Seattle para, de una vez por todas, resolver la estructura de ácidos que son creados por lúpulo, que es utilizado como un agente para darle el carácter amargo a la cerveza. De acuerdo con los investigadores, los compuestos desempeñan un papel relevante en informes que indican que el consumo moderado de cerveza pueden tener efectos benéficos en la salud –tanto en diabetes, formas de cáncer, inflamaciones, y pérdida de peso (olvídense por favor del famoso mito de “la panza de chelero)”.

“Tras décadas de confusión” –informan en un estudio que apareció este mes en la publicación Angewandte Chemie International Edition, determinaron –al utilizar cristalografía de rayos X– la “quiralidad” de las moléculas, lo que es importante para comprender cómo es que las moléculas se relacionan entre sí y, a su vez, si es posible crear esos efectos positivos.

“Si se agrupan correctamente, encajarán como un tornillo en su tuerca”, afirma un documento de la universidad. “Si se agrupan de manera incorrecta, no se integrarán, como si intentáramos poner un guante izquierdo en la mano derecha”.

O peor aún, sería como intentar colocar un guante izquierdo sobre una extremidad mutante. La pista que llevó al autor a esta conclusión fue un estudio que se hizo a mediados del siglo XX sobre el uso de talidomida para el tratamiento de náuseas en las mujeres embarazadas. Cuando las moléculas de dicha droga se ajustaban adecuadamente, la talidomida funcionaba bien. Cuando entraban en conflicto con otras moléculas, llegaban a producir horribles defectos de nacimiento.

“Ahora que sabemos qué mano pertenece a qué molécula, podemos determinar qué molécula se ajusta al del amargor de la cerveza” comenta el autor. Y, potencialmente, cuál de esos “humulones” pueden ser prescritos como tratamiento.

Ahora sí, dentro de poco no duden que Cervecería Minerva o Calavera se pondrán abusados y sacarán una cerveza llamada “Doctor Humulone Black Ale”. Mientras tanto,  ¡Salud!

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